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Estoy a punto de marcharme a Londres, no creo que vaya a empezar una nueva vida, seguiré con ésta, pero allí que hay más frío y hablan en otro idioma. Creo que puedo ser en otra lengua, que puedo ser en otras calles entre otras gentes, que hay un nuevo yo que tengo que presentarme. Y no, esto no es el comienzo de un libro de autoyuda, ni me voy a poner aquí a hablar de las categorías del ser, entre otras cosas porque no sé, es algo más sencillo, tú sabes a lo que me refiero, acabas de llegar del trabajo, te sientas en el sillón, miras por la ventana y sueñas… alma, no aspires a la inmortalidad, pero agota el campo de lo posible, más lejos, más fuerte, pero también más adentro. Hay más mundos y definitivamente, están en éste.

Queremos ser diferentes, irrepetibles, pero no lo somos. Después de todo encontrarse no viene mal, también tenemos que experimentar esa alegría del que se siente parte de algo en este tiempo tan frío de culto al ego.

Yo saco muchísimas fotos de mi reflejo, pero es curioso, lo que pensaba que era una muestra más de mi avance hacia la megalomanía y la soledad, y un vicio privado y poco extendido, se ha convertido desde ayer en una simple moda. Ni más, ni menos. ¿O no debería decir moda?

Antes o después de ver mis fotos de reflejos, tienes que ver Adventures in reflective surfaces The Mirror Project.

Cada vez parece interesarnos más la vida de los demás. La televisión está invadida por programas que hablan con mucho interés de las intimidades de gente nada interesante, los que la ven a menudo, al menos en España, han sufrido varias ediciones de un programa detestable, que consiste en filmar durante todo el día la existencia mediocre y miserable de una serie de idiotas.

Como lo malo se reproduce, y lo más bajo grita más fuerte, han aparecido otros tantos imitadores y hasta la música que se escucha en todos lados, es la de un programa en la que una serie de ineptos con grandes carencias emocionales y desde luego artísticas, se han convertido por suerte de rayos catódicos en estrellas de la canción.

No sé lo que nos pasa, por qué nos interesa tanto conocer las menudencias de otra vida, qué peinado se hizo aquella actriz y dónde se lo hizo, con quién está saliendo ahora este otro, el primer día de clase del niño de no sé quién, el comedor, la sala y la piscina de aquel otro torero. Hasta la pornografía va por ahí, cada vez aparecen más páginas de fotos que le saca un novio a su novia mientras duerme, o aquel otro muchacho que se lleva su teleobjetivo a la playa y se dedica a sacar primeros planos de tetas.

Es lo de siempre, somos unos cotillas, pero parece que la cosa va a más, nuestra intimidad se va a convertir en una moneda de cambio, en una mercancia igual que otra, nada nuevo, la única diferencia es que ahora vamos a jugar todos. ¿Qué haces tú leyendo mi diario? ¿Que hago yo mostrándolo públicamente? Cuando le dije a mi padre que tenía un diario en la red simplemente no lo entendió, antes, me dijo, no hace mucho, tenían incluso una llave.

Se ven en internet muchos comentarios sobre internet, la red es una metaconversación, se escribe y se lee de lenguajes de programación, de routers, de anchos de banda.

¿Cuáles son las razones? Creo que hay dos, por una parte es el comienzo de todo esto, en la televisión no suelen poner demasiados documentales sobre como se hace un telediario o sobre como se transmiten las señales y a nadie se le ocurre dedicar una tarde a leer un tutorial sobre como construir antenas más eficientes. Creo que al principio tuvo que ser distinto. Los nuevos canales por los que transita la información hay que explicarlos. Se supone que la tele ya está ahí, simplemente se usa, internet no.

Más razones, quizás la misma, la red la hacemos, la tele la vemos, la hacen otros, unos señores técnicos, transmitir señales de televisión es muy caro, usar blogger no.

Pequeñas anotaciones, quizás una sarta de perogrulladas, pero necesito recordármelas de vez en cuando. Creo en la red. Aunque tengo mis dudas, sobre todo cuando pienso en las posibilidades reales de acceso a la red de la mayoría, y en la posesión de las destrezas y conocimientos que convierten a un internetvidente en un internethaciente. Si la balanza se inclina demasiado hacia los primeros, la red como muchos la entendemos, terminaría. Aunque por ahora no parece que esto último vaya a suceder, no podemos quedarnos de brazos cruzados observando lo que pasa. Hay que estar en ello.

Humor absurdo: día sin coches con atascos.

Llevo masticando frases un buen rato sin conseguir que se me quite el hambre. Voy a dejar de mirar esta pantalla y después de la cena me voy a mirar la del cine.

John Stuart Mill comenzó en una época de su vida un diario para obligarse a escribir cada día algo interesante, yo llevo toda la vida intentando hacer lo mismo, resultado: libretas de muchos colores, y de diferentes calidades y precios, con aproximadamente un setenta y cinco por ciento de sus hojas en blanco, muchos papelitos que mi madre guarda en una caja, tres agendas con un centenar de anotaciones…

¿Cuál es el objetivo del gasto de papel, tinta y tiempo? La elaboración concienzuda, y animada por la más alta de las aspiraciones (pido lo imposible, que Feliciano Fidalgo me entreviste en “Luz de Gas”), de mis obras completas: cuentos que no terminan, estructuras de novelas revolucionarias (por supuesto no por el tema si no por su posible aportación a la historia de la literatura) y una colección de frases y palabras sueltas escritas una debajo de la otra con una estructura parecida (visualmente hablando) a lo que en occidente llamamos “poemas”. Hasta el momento, esto es todo. Seguiré escribiendo por supuesto. No es que no haya encontrado el norte, sino que a lo mejor no lo hay.

[Esto último de “el norte”, ¿en realidad qué significa? ¿querrá el autor utilizar la palabra “norte” metafóricamente o se refiere al encuentro en el mundo de lo tangible con alguna persona o ente así llamada? ¿es ésta un tontería cualquiera, producto del aburrimiento, la desorientación y la inmadurez del autor, o estamos ante el comienzo de una verdadera historia de suspense con nombre rocambolesco? La búsqueda del norte, una historia del sur.]

Tengo ganas de terminar con el diseño de la página y ponerme a escribir, no hago mucho más, levantarme tarde, leer poco, dar clases. Tampoco tengo decidido de qué tipo es mi weblog, y si debe ser de alguno, es así, y ya está. Una respuesta muy cierta, pero no del tipo de las que me gustan.

No sé porque comencé a escribir aquí, en esta bitácora, weblog, blogger… como se llame, importa poco. Por moda probablemente, no se puede ser completamente moderno sin un weblog, es como todas esas páginas del lomo webring japan, la misma estructura, fotos parecidas… parece que está de moda tener una lomo, hacer una página con las fotos e incluir un weblog, lo mismo que yo hago, sin ir más lejos.

No puedo escaparme de mi piel, no puedo escaparme de mi tiempo. Pero no, no termina de convencerme. Quiero pensar que es otra cosa, como el asunto de la lomo, espero pensar que a estas alturas la uso por sus caracterásticís… ¿no me podía haber comprado otra? una smena por ejemplo, desde luego, pero en ese momento no estaba tan al día de cámaras rusas… aunque no puedo negar que le tengo mucho cariño a mi lomo, y no me parece mal que estos chicos de Viena se hagan ricos con ella. Y además ¿A quién le importa todo esto?

Gris, me gusta el gris, dicen que es anodino, triste, insípido… no lo creo, es un color despierto, en él se nota muy pronto cualquier dominante, perfecto para calibrar monitores y miradas, mira al gris y entenderás. Está esperando las tormentas de rojos y naranjas, les da toda su fuerza, todo el mundo se mete con él y se hace amigo del azul, del amarillo, él se calla, es tímido por naturaleza, pero sabe lo que tiene que hacer… y lo hace. Become grey.

Me queda poco dinero, comienza el ciclo, un poco de trabajo, y después un poco más, y mirar y mirar la pantalla, orden, más orden en mi vida, monotonía… bienvenida, la esperaba, necesito monotonía… ¿puede alguien contarme la suya?

Hace demasiado que no escribo aquí… en realidad hace demasiado que no escribo en ningún sitio… escribir… siempre me parece que escribir me hace mejor, que cuando escribo soy lo que en realidad quiero ser… siempre el futuro… escribiré… un futuro al que todo se condiciona… cuando yo escriba… en realidad poco a poco se va uno dando cuenta de que las cosas son de otra manera… se hacen o no… y si se hacen se hacen con prisas… a última hora, siempre a última hora… en el último tramo del día cuando algo parece oxidarse dentro del alma se consiguen las grandes, perdón, las pequeñas cosas… no hay más… no, no hay más.