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Sigo conectándome donde puedo, hoy un poco más tranquilo en el centro de apoyo de la UOC de drassanes. Como decía en la nota anterior, es interesante darse cuenta de que mucha gente se conecta a la red desde una terminal extraña, con un teclado y un ratón que usa por primera vez, con una pantalla que suele versé mal. Tener esta experiencia por unos días te hace cuestionarte muchas cosas sobre el diseño web. Los datos que he encontrado son estos:

Lugares de acceso a Internet

Total Usuarios de Internet (%)
Casa 74.2
Lugar de trabajo 31.8
Centro de estudios 9.9
Terminal público (biblioteca, cibercafé,..) 6.3
Otro lugar 1.4

Base: 6.8 millones de usuarios de Internet

(vía OpiNet© Estudio sobre los usos y usuarios de Internet en España Febrero 2002)

No sé como ha evolucionado la tendencia a conectarse desde un terminal público (lo investigaré estos días) pero si sumamos las tres últimas categorías llegamos en esa fecha, febrero de 2002, a un 17,3% o lo que es lo mismo: a 1,18 millones de usuarios en la calle. Demasiadas personas como para no tenerlas en cuenta.

Esto de los cibercafés es un mundo paralelo, y si a esto le añades el colorido habitual del raval una explosión de sensaciones estallá en tu cabeza, en serio. Uno de vez en cuando debería abandonar su hogar e ir a un cyber, es como una inyección de realidad, después de todo esta gente que ahora me rodea es también internauta… mucha gente ve la web, usa la web, desde lugares como éste en el que estoy ahora… feos, abarrotados e incómodos, muy incómodos. No iba a escribir nada, pero me di cuenta, en un acto de narcisismo que me llevo a ver mi propia web desde el cyber, que tenía una tremenda incorreción en la última nota: había escrito “servido” en vez de “servidor”… en fin, me parece un poco feo, eso de tener un error tan grave tantos días en primera plana. Y ahora me voy, desgraciadamente se termina mi crédito.

Estos días estoy cambiando la web de servidor y he encontrado algunos problemas que condicionan su correcta visualización. Al mismo tiempo me estoy mudando de casa. Por estas razones durante un periodo de al menos una semana no estaré demasiado activo.

Parece que esta semana de alucinaciones termina y poco a poco voy recobrando la conciencia mientras continuo completa, legal y oficialmente drogado: Bisolvon, Gelocatil, Zinnat. ¿Quién le pone el nombre a los medicamentos?
He dado mi primer paseo, corto y extraño. Todavía no estoy preparado para procesar toda la información, y a la mitad del camino hubiera cerrado los ojos y me hubiera dejado llevar con tal de no absorber más dosis de realidad. Dos calles dan para una novela, o quizás no, pero con novela o sin ella me he tenido que guardar en el bolsillo la mitad de las impresiones para procesarlas en la merienda, así estaba la cosa. Me he tomado mi primer café en seis días, y luego he encontrado una canción para el video mental de esta mañana:

So there was this woman and she was on an airplane, and she was flying to meet her fiancé seaming high above the largest ocean on planet earth. She was seated next to this man she had tried to start conversations, but the only thing she had really heard him say was to order his Bloody Mary. She was sitting there and she was reading this really argues magazine article about a third world country that she couldn’t even pronounce the name of. And she was feeling very bored and despondent. And then suddenly there was this huge mechanical failure and one of the engines gave out, and they started just falling thirty-thousand feet, and the pilots on the microphone and he’s saying “I’m sorry, I’m sorry, oh my god” and apologizing. And she looks at the man and says “Where are we going?” and he looks at her and he says “We’re going to a party. It’s a birthday party. It’s your birthday party. Happy birthday darling. We love you very, very, very, very, very, very, very much.”

Un comienzo atípico para una maravillosa canción de folk: At The Bottom Of Everything de Bright Eyes, sigue una letra irónica y muy inteligente que termina así:

Oh my mornings coming back
The whole world’s waking up
In the city buses are swimming past
I’m happy just because
I found out I’m really no one

Quizás esto último es lo que me haya convencido para elegirla como banda sonora del comienzo del resto de mi vida.

Increible herramienta para los usuarios de flickr:

Flickr Graph is an application that explores the social relationships inside flickr.com. It makes use of the classic attraction-repulsion algorithm for graphs. Concept, design & frontend coding by Marcos Weskamp.

Pulsando este enlace puedes verlo en acción partiendo de mis fotos.

Hace unos días que tengo gripe. Es increible cómo te lo vuelves a cuestionar todo cuando te pones enfermo. Te das cuenta de tus limitaciones, de lo que poco que eres. Escribiré muy poco estos días.

Lo que recordaré de estos días de supuesta gloria juvenil fotográfica es la bondad de algunas personas, su camaradería. Existe un mecanismo mental que para permitirnos seguir viviendo se encarga de eliminar todos los malos recuerdos. Por eso sé que olvidaré que hay gente despreciable con la que debes compartir tu tiempo, olvidaré esta incomododidad.

Y es que ni siquiera el comprender que detras de muchas actitudes venenosas hay razones, consigue librar a los idiotas de su idiotez y a ti de sufrir sus idioteces, pues parece que al final si uno es libre también es libre de ser idiota, y por tanto la estulticia es una elección y no una condena.

Pero ya digo, yo me quedo con lo mejor, y lo mejor es la amistad. Estoy rodeado estos días de supuesta gente famosa pero cambio a diez de ellos por sólo uno de las personas que he conocido en la trastienda de este carnaval con pretensiones, esa gente que en esta piscina llena de tiburones me ha ofrecido, justo cuando más lo necesitaba, las aguas tranquilas de su amistad y su apoyo.

Ayer tuve un problema con una de las lentes de mi cámara y en unos minutos estaba rodeado de personas más preocupadas que yo porque pudiera seguir trabajando. Cuando uno ve muestras de este arrojo, de esta sinceridad, llora por dentro y se alegra de ser un humano. Son esas cosas las que iluminan mi vida, la energía que me proporcionan la que me permite avanzar, la consciencia y la memoria de que soy parte de un todo, una gota en un mar que a veces, al menos a veces, me arropa.

Correr, disparar, descargar, volver a disparar, correr. Y en medio de todo esto intentar analizar lo que me rodea. Estos días que vivo dentro de una noticia (y no nos engañemos, es una minúscula, poco trascendente, salvo para la gente interesada en la moda: estoy haciendo fotos para Vogue en la pasarela Gaudí) pienso qué significa ser famoso, o cómo es eso de ser famoso, qué se hace, cómo son esas otras personas que salen en los suplementos de los periódicos… y lo que nos temíamos, son iguales o peores, productos de un sistema que evidentemente no está organizado sobre la base de la excelencia personal, y en el que la fama, muchas veces, la mayoría de la veces, no es más que una suma de coincidencias, mentiras y apaños que ni siquiera se ocultan. En fin, nada nuevo que decir… correr, disparar, descargar, volver a disparar, correr.