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Perfectionism is the voice of the oppressor, the enemy of the people. It will keep you cramped and insane your whole life, and it is the main obstacle between you and a shitty first draft. I think perfectionism is based on the obsessive believe that if you run carefully enough, hitting each stepping-stone just right, you won’t have to die. The truth is that you will die anyway and that a lot of people who aren’t even looking at their feet are going to do a whole lot better than you, and have lot more fun while they’re doing it.

Anne Lamott, Bird by Bird: Some Instructions on Writing and Life.

Cuando fueron presentados, él hizo un comentario ingenioso porque quería caer bien. ella soltó una risotada estrepitosa porque quería caer bien. Luego los dos cogieron sus coches y se fueron solos a sus casas, mirando fijamente la carretera, con la misma mueca en la cara.

Al hombre que los había presentado no le caía demasiado bien ninguno de los dos, pero fingía que sí porque le preocupaba mucho tener buenas relaciones con todo el mundo. Después de todo, nunca se sabe, ¿verdad que no? ¿Verdad? ¿Verdad?

Historia radicalmente concentrada de la era postindustrial, David Foster Wallace.

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Acabo de terminar el TIME de esta semana. Muy emotivos los artículos (y las fotos) de Steve Jobs. De este número de TIME me quedo con un artículo de Fareed Zakaria defendiendo el criticismo de Obama con la falta de competitividad de EEUU estos últimos años  (Lo han acusado de ser poco patriota por decir esto: “we didn’t have the same competitive edge that we needed over the last couple of decades”. Mr. Zakaria, y yo, si ustedes me permiten el atrevimiento, lo defendemos). Poco puede avanzar uno si no pone sobre la mesa sus carencias.

Si te interesa el tema y quieres ver números de cómo andan las cosas en EEUU, puedes echarle una ojeada a esto: Here’s What The Wall Street Protesters Are So Angry About…

Y para digerir tanta política en un día tan político, comenzaré la relectura de Design for Community, nunca terminé de leerlo (y sin embargo no he parado de recomendarlo). Vuelvo a hacerlo, lo recomiendo sin haberlo comenzado.

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Estoy terminando la lectura de Making ideas happen de Scott Belsky. ¡Gracias Jacobo por prestármelo! Pronto publicaré aquí todas las citas que he ido extrayendo del libro, pero no puedo reprimir más las ganas que tengo de recomendarlo. Es un fabuloso manual de ejecución de proyectos. Ya veréis las citas, es un libro lleno de consejos claros y cargados de sentido común para convertir en realidad vuestras ideas. Absolutamente recomendable.

Espío a una chica leyendo en el tren. Tiene entre las manos un libro de papel, de tapa dura, de la biblioteca. Usado, leído ya, seguramente, por muchísimas otras personas antes que ella. Guerra y Paz, de Tolstoi, un texto largo, lleno de historia. Poco apto para aquellos que se desconcentran a partir de los 140 caracteres.

Detalles de un mundo que desaparece.

Me da mucha pena (y mucho miedo) que esta “parte” del mundo se vaya desvaneciendo. No sólo por estética, o por un malentendido romanticismo. Ese mundo es más solidario y sostenible y hay cosas a las que le doy mucha importancia que difícilmente se pueden aprender de otra forma. Necesitas cargar un libro de 1000 páginas de la biblioteca pública.

No sé que pasará sin ese peso en las mochilas.

Escribo todo esto desde mi teléfono. Claro.

No es tanto por la cantidad de cosas que son fabricadas, vendidas y compradas cada día que puede medirse la opulencia de Leonia, sino más bien por las que son arrojadas para hacer espacio a las nuevas. Así que uno empieza a preguntarse si la verdadera pasión de Leonia es realmente disfrutar de cosas nuevas y diferentes, como dicen, o disfrutar más bien de expulsar, descartar y limpiarse a sí mismos de toda impureza recurrente.

Italo Calvino, Las ciudades invisibles. Citado por Zygmunt Bauman en Vida de Consumo.

Reproduzco a continuación una carta de Fernando Gamboa que he mantenido en la bandeja de entrada durante meses. Merece la pena leerla y compartirla.

Para que los que no me conozcan, me llamo Fernando Gamboa, y hace unos meses terminé una nueva novela de aventuras titulada GUINEA que en este mes de Octubre saldrá a la venta publicada por Ediciones El Andén.

El motivo de este mail, es mi deseo de compartir con la mayor cantidad de personas posibles, y no sólo con las que adquieran la novela, todo aquello que he averiguado en los meses de investigación previos a la redacción del libro.

Lo que a continuación detallo, aunque pueda parecer exagerado o tendencioso (cuando no simplemente increíble), es rigurosamente cierto y puede ser contrastado por las fuentes que cito.

A muy pocos les debe sonar un pequeño país llamado Guinea Ecuatorial, aún menos sabrían dónde situarlo en un mapa de África, y serán contados los que recuerden que, hasta hace exactamente cuarenta años, los ecuatoguineanos eran tan ciudadanos españoles como un alicantino o un gaditano. Por entonces, Guinea Ecuatorial era una provincia más de España enclavada en la costa Africana del Golfo de Guinea; “La perla de África” la llamaban. (más…)

Tenemos que mantenernos en pie y mirar al mundo a la cara: sus cosas buenas, sus cosas malas, sus bellezas y sus fealdades; ver el mundo tal cual es y no tener miedo de él. Conquistarlo mediante la inteligencia y no sólo sometiéndonos al terror que emana de él.

Bertrand Russell

Fueron una excelente generación, pensó el general: hombres un tanto solitarios que no lograban fundirse con el mundo; eran orgullosos, creían en cosas, en el honor, en las cualidades de los hombres, en la discreción, en la soledad y la palabra dada, y también en las mujeres. Cuando sufrían un desengaño, guardaban silencio. Casi todos callaban toda la vida, entregándose a sus obligaciones y al silencio, como si hubiesen hecho un voto en este sentido.

El último encuentro. Sándor Márai.

Si yo pudiera morder la tierra toda
y sentirle el sabor sería más feliz por un momento…
Pero no siempre quiero ser feliz
es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural…
No todo es días de sol
y la lluvia cuando falta mucho, se pide.
Por eso tomo la infelicidad con la felicidad.
Naturalmente como quien no se extraña con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas…
Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la infelicidad.
Sentir como quien mira, pensar como quien anda,
Y cuando se ha de morir,
recordar que el día muere y que el poniente
es bello y es bella la noche que queda.
Así es y así sea.

Fernando Pessoa

Llevo unos días en Tenerife, en casa de mis padres. He decidido trasladar mi biblioteca a Barcelona y ordenando las cajas de libros encontré un papelito con unas notas y este poema maravilloso de Fernando Pessoa.

He aprendido mucho estos días. No puedo olvidar mi origen, me traicionaría.

Desayuno ideal... café y periódicos.

(Bracafé, Barcelona, Hoy a las 8 de la mañana)

No entiendo una vida sin café y periódicos. Aprendí a leer en la cocina de la casa de mi abuela (una cinéfila republicana de pelo corto). Ella llenaba el suelo de periódicos y me iba enseñando el significado de las letritas.

El País y The Guardian son mis dos manuales de este Master in Life Administration que llevo años cursando y no termino de aprobar.

Time, Newsweek, Wired, El Malpensante… revistas de las que me he enamorado por el camino.

Trabajo en la red, escribo esta nota desde un iPhone, y me encantan las versiones digitales de muchos de los medios citados… pero creo que no prodría prescindir del papel impreso.

Soy orgullosamente adicto al papel… ¿podrías tú vivir sin periódicos, libros y revistas en papel?

Saber que será mala la obra que no se ha de hacer nunca. Peor, no obstante, siempre será la que nunca se haga. La que se haga, al menos, queda hecha. Será pobre, pero existe, como la planta raquítica en el único jarrón de mi vecina tullida. Esa planta es su alegría, y a veces también la mía. Lo que escribo y reconozco que es malo, puede también ofrecer unos momentos de distracción peor a algún que otro espíritu afligido o triste. Eso me basta, o no me basta, pero de algún modo es útil, y así es toda la vida.

Fernando Pessoa, Libro del desasosiego (traducción de Perfecto E. Cuadrado).

Karen Hill Tribe Thailand

foto Dizzy Atmosphere

[ sin tildes ni enyes ;-) ]

2008, de nuevo la sensacion de una pagina en blanco. Momento de prometerse cosas a uno mismo, se cumplan o no, que importa.

Anoche estuve cenando con la misma familia que conoci haciendo treking: Gaia, Zoe, Danielle, Gili, Daron, una increible familia judia de California. Me han sorprendido, por su cultura, su caracter, su humor, su fortaleza. Espero visitarlos pronto y estrechar mi relacion con ellos.

Al comienzo del treking visitamos una cueva (llena de murcielagos), caminamos hacia lo mas profundo hasta llegar a un espacio que utilizaban los monjes para meditar. Daron, el padre, comenzo a explicarle a Gaia (la hija menor, 7 anyos) que ese era el sitio en el que se meditaba. Si te concentras mucho –dijo– puedes meterte en ese otro agujero (alumbro con la linterna a un pequenyo orificio en el muro). De pronto vimos una cucaracha, Daron la enfoco y le dijo a Gaia: Mira Gaia este es un monje que realmente se ha concentrado… No pude parar de reirme. Tenia un humor muy parecido al de Woody Allen, estuve todo el rato riendome, incluso de mi mismo. Me vino bien, llevaba unos cuantos dias demasiado pesado con el budismo para arriba y el budismo para abajo, y estar con ellos me sirvio de contrapunto. Otra cultura, la nuestra al fin y al cabo. Nosotros, los occidentales, no meditamos demasiado, pero tenemos nuestros puntos fuertes: nuestro criticismo, nuestra irreverencia, nuestro humor. La idea, quizas, es hacer un buen cocktail con todo eso y (permitanme la licencia) la cultura y la filosofia oriental.

Hay muchas agencias y guias en Chiang Mai, pero desde que lei en la guia la referencia que hacian de Eagle House (y luego consulte su web), decidi hacer el recorrido con ellos. Los duenyos de la agencia son Pon y Annete una pareja formada por un thailandes y una irlandesa con un firme compromiso con el medioambiente y los habitantes de estas zonas.

Definitivamente, estos tres dias caminando por las montanyas al oeste de Chiang Mai, han merecido mucho la pena. En la nota anterior lo describi por adelantado de una manera poco precisa (parecia mas una cita de un catalogo de agencia de viajes de tercera que un cuaderno de viaje). El recorrido a lomos de elefante, se transformo en paseito, fue aburrido, turistico… aunque es verdad que estos animales impresionan, y no esta mal sentarse en el cuello de uno y hacer un descenso por un barranco, que es basicamente lo que hicimos.

La caminata si que merecio mucho la pena, fue intensa, muchas subidas, muchas bajadas, muchos riachuelos que cruzar por delgados puentes de bambu. Gaia nos impresiono con su fortaleza, si hace esto con 7 anyos, no quiero pensar como va a ser con 15. El bosque del norte de Thailandia es hermoso, a mi de alguna manera (salvando las distancias, aunque no muchas no se crean) me recordaba a los bosques de Laurisilva canarios.
La primera noche dormimos en un pequenyo poblado Karen. Curiosa gente estos Karen, hay unos 7 millones de ellos en Birmania y otros 400.000 en Thailandia, y parece que llevan anyos luchando por su independencia. Cuantos conflictos hay en el mundo que uno ni siquiera conoce de oidas…

Los Karen son el grupo mas grande de las tribus de la montanya (mi traduccion barata de hill tribes), ese mismo dia visitamos tambien a los Hmong: estuvimos en un poblado y luego en una escuela preciosa en medio de la selva, llena de ninyos con sonrisas permanentes, fue maravilloso.

Esta gente vive sin nada, o con todo segun se mire. Ya muchos tienen paneles solares, telefonos celulares y alguna que otra de esas pequenyas motocicletas de 110 cc que estan invadiendo el sudeste asiatico (un articulo interesante sobre este tema de las motocicletas en el Herald Tribune), otros siguen viviendo como hace 100, 200, 300… anyos.

El ultimo dia hicimos el descenso de un rio con barcas de bambu, muy divertido (aunque Gili casi se parte la cabeza ): no paso nada al final, solo un rasgunyo.

Al dia siguiente, estaba bastante cansado y me quede casi todo el rato en la cama leyendo Zen and the art of motorcycle maintenance, un clasico de los setenta que me compre hace unos dias (es fantastico Chiang Mai, esta lleno de librerias, de restaurantes…) a la noche, como he dicho al comienzo, fui a cenar con esta familia.

Al final de la cena el cielo estaba iluminado por los fuegos artificiales y pequenyos globos de papel, yo mismo solte uno (son muy sencillos, una bolsa de papel de arroz y un disco que arde en la base, un globo aerostatico reducido a su forma mas basica). El mio tenia una grieta bastante grande y me gusto la idea de que me tocara asi estropeado, medio roto. Se elevo de igual forma, muy alto, lo perdi de vista.

No tenemos que desechar cosas en nuestra vida por un simple defecto, por un rayon en la superficie, una grieta, un descosido, una mancha. Maldita mania de vivir en una sociedad sin macula. La vida es mancharse.

Termino con un parrafo del comienzo del libro que me estoy leyendo que me esta animando a plantearme un proximo viaje en moto:

You see things vacationing on a motorcycle in a way that is completely different from any another. In a car you are always in a compartment, and because you’re used to it you don’t realize that through the car window everything you see is just more TV. You’re a passive observer and it is all moving by you boringly in a frame.

On a cycle the frame is gone. You’re completely in contact with it all. You’re in the scene, not just watching it anymore, and the sense of presence is overwhelming. That concrete whizzing by five inches below your foot is the real thing, the same stuff you walk on it’s right there, so blurred you can’t focus on it, yet you can put your foot down and touch it anytime, and the whole thing, the whole experience, is never removed from immediate consciousness.

Zen and the art of motorcycle maintenance

Esta noche voy en guagua hasta Bangkok, llegare a primera hora de la manyana, luego tomare un avion hasta Krabi, y luego en barco a Ko Lanta Yai, una pequenya isla en la costa del mar Andaman.

[ sin tildes ni enyes ;-) ]

Comienza el azar, lo que no viene en la guia, lo que no estaba en tu cabeza cuando trazaste una posible ruta. Al bajar del tren en Phitsanulok me encontre a Thierry, Isabella y Marco, no nos presentamos, ibamos todos a Sukhothai. Nos subimos en una furgoneta, luego en un autobus, luego en un tuk-tuk hasta una casa de huespedes junto a un rio. Cuando me di cuenta estaba cenando con tres perfectos desconocidos. Como en un chiste: un frances, una alemana, un italiano y el artista canario antes conocido como Tomy Pelluz.

Al dia siguiente recorrimos el parque historico de Sukhothai, en bicicleta, persiguiendo por momentos una excursion de ninyas (vestidas de rosa) de un colegio del sur de Thailandia, de la frontera con Malaysia. Las ninyas nos hacian fotos a nosotros y nosotros a las ruinas.

Por la tarde, con unas bicicletas mejores, pedaleamos unos 25 kilometros por campos de arroz y tabaco. No puedo imaginar como sera trabajar en esos campos cuando sube la temperatura. Ahora estamos en la estacion fria, y a pesar de eso por momentos la mezcla de humedad y calor te deja exhausto.

La lente mas barata de mi camara cuesta mas que lo que gana una de esta familias trabajando un anyo. Me senti un poco tonto haciendo fotos, trataba de mostrar el mas absoluto respeto hacia esta maravillosa gente que no deja de hacerte wai, (una muestra tradicional de afecto y respeto que consiste en juntar las dos manos a la altura de la boca y flexionar un poco el cuerpo). Cada vez que hago una foto les muestro mi respeto haciendo yo tambien un wai, y diciendo khop khun khrap (gracias).

Ayer cogi una guagua hasta Chiang Mai con Isabella y Thierry, Marco volvia a Bangkok. Nos separaremos en Chiang Mai, cada uno tiene sus planes. Yo manyana subire a las montanyas, para hacer treking durante tres dias.

En las montanyas del norte de Thailandia viven aproximadamente unas 800.000 personas distribuidas en unas 3500 aldeas (esto es lo que pone mi Rough Guide). La mayor parte de estas gentes conservan el mismo modo de vida de hace unos cuantos miles de anyos. Visitarlos es un privilegio. La idea es desplazarse de una aldea a otra, caminando, haciendo rafting o a lomos de un elefante, y dormir dos noches en cabanyas cerca de sus aldeas. Parece una buena experiencia.

Aprovechando los recorridos en tren y en guagua me he terminado de leer Phra Farang.

Phra Farang es la narracion, en primera persona, de la transformacion de un empresario britanico de 45 anyos en monje budista en Thailandia. Es un libro escrito con una humildad absoluta, que me ha permitido conocer un poco mejor este pais que estoy recorriendo, y la vida cotidiana de los monjes en los monasterios que visito.

En Thai, Phra es monje, y Farang extranjero, Monje Extranjero, asi han llamado durante anyos al autor de este libro, del que me ha impresionado su criticismo, incluso con la manera de entender el budismo que tienen los tailandeses. No puedo dejar de ver al ingles que hay debajo de esas ropas de monje. (Nunca pude dejar de ver al ingles conservador y amante de la vida en el campo que habia en el narrador de The Lord of the Rings. Me gusta mirar a los ojos de los autores a los que leo.)

En una parte del libro cita mi pasaje preferido de Walden de David Thoreau.

I went to the woods because I wished to live deliberately, to front only the essential facts of life, and see if I could not learn what it had to teach, and not, when I came to die, discover that I had not lived. I did not wish to live what was not life, living is so dear; nor did I wish to practice resignation, unless it was quite necessary. I wanted to live deep and suck out all the marrow of life, to live so sturdily and Spartanlike as to put to rout all that was not life, to cut a broad swath and shave close, to drive life into a corner, and reduce it to its lowest terms, and, if it proved to be mean, why then to get the whole and genuine meanness of it, and publish its meanness to the world; or if it were sublime, to know it by experience, and to be able to give a true account of it in my next excursion.

Mas que por el el budismo (llevo unos cuantos anyos revoloteando en torno a esta forma de pensar y vivir) el libro me atrajo porque me interesan los personajes que dan giros inesperados a sus vidas… Joseph Conrad, Sebastiao Salgado

Hago una ultima cita del libro en la que se explica una bonita palabra en Thai:

That night, I sat alone on the balcony of the kuti block, listening to the night sounds and sipping at a cup of cocoa. I felt totally at peace and perhaps for the first time understood the much-used Thai word, sabbai.

It can mean healthy, well or comfortable, depending on the context, but it can also mean much more. It can be a deep, inner feeling of wellbeing and contentment; of being at peace with oneself and with the environment. Sabbai. That’s how I felt as I drifted off to sleep.

Lo cierto es que estos dias he repetido unas cuantas veces esta palabra, bueno… hasta que aparecen los mosquitos. El otro dia escribi en mi cuaderno:

Consideraciones sobre el uso del repelente para mosquitos: recuerda, un poco de equilibrio, se trata de disuadir a los bichos, no de espantar a la gente.

El mejor Sabbai, es el que alimenta al humorista que hay en ti.

Ahora toca caminar un poco.

speedo goggles

Estaba nadando y de pronto se rompieron, intenté hacerles un nudo y seguir pero rápidamente me di cuenta de que no era la solución… tenía que comprarme unas nuevas gafas para la piscina.

Últimamente me molesta comprarme cosas nuevas. Quiero que las cosas duren más, me da la sensación de que todo va demasiado rápido. No tenemos ni siquiera tiempo de acostumbrarnos a las cosas… y a las personas ni te cuento… parece que dentro de poco podrás decir…

Lo conozco, hablé diez minutos con él a la salida del cine.

Y quizás la gente te mire con cierta admiración. Oh, que paciencia…

Volvamos al asunto… aquí estamos, momento de decisión, muchos modelos de gafas para nadar delante de mí, colores, especificaciones, tallas… ¿qué hacer?

Comprarme las mismas. No quiero nada más. Me gustan estas. Y eso fue exactamente lo que hice. Pequeñas diferencias, algún cambio en los logos, en el color… pero las mismas… ¿Para qué quiero otras?

Paradox of choice cover

Una anécdota que me hizo recordar un libro de Barry Schwartz, con un nombre fascinante, y que intentaré leerme en cuando pueda.

The Paradox of Choice: Why More Is Less

Barry Schwartz (born 1946) is an American psychologist. Schwartz is the Dorwin Cartwright Professor of Social Theory and Social Action at Swarthmore College. He frequently publishes editorials in the New York Times applying his research in psychology to current events.

Wikipedia

En abril del año pasado (esto lo acabo de descubrir ahora mismo) el amigo Barry dictó una conferencia en las Google TechTalks. Tampoco la he visto pero tiene buena pinta. Link.

Fantástico post hablando de lo que ni he leído ni he visto. Me estoy volviendo un postmodernito de esos.

v�ctimas de la moda

Me estoy leyendo Víctimas de la moda, un libro del sociólogo francés Guillaume Erner que estrena la colección GG Moda. Es fantástico, indaga (esto lo dice la contraportada claro, es muy tarde para pensar) en muchos de los mecanismos del universo de la moda, y está lleno de frases chispeantes y citas deliciosas como esta de Saint Laurent:

Todo hombre necesita fantasmas estéticos para vivir. Yo los he perseguido, buscado, acorralado. He pasado por muchos momentos de angustia y de infierno. He conocido el miedo y la terrible soledad. Los falsos amigos que son los tranquilizantes y los estupefacientes. La prisión de la depresión y de los sanatorios mentales. De todo ello pude salir un día, deslumbrado pero desengañado. Marcel Proust me había enseñado que ‘la magnífica y lamentable familia de los nerviosos es la sal de la tierra’. Yo, sin ser consciente de ello, formo parte de esa familia.

Magnífico. Mañana contaré como por casualidad la pasada semana durante la Pasarela Barcelona estuve comiendo, sin saber que eran ellas hasta un rato después de haber comenzado la conversación, con las dos traductoras de este libro al castellano: Inmaculada Urrea y Marta Camps.